
Igual que los Gems de Gemini, cada agente es una configuración sobre el mismo motor de Noûs. Tú decides sus instrucciones, sus herramientas y qué recuerda — y puedes automatizarlo para que trabaje por su cuenta, sin que nada salga sin tu revisión.
Le explicas con tus palabras qué debe hacer y cómo: preparar sesiones, supervisar un caso, redactar un informe. El preámbulo de la plataforma —lenguaje fenomenológico, sin diagnósticos— nunca se puede anular.
Eliges de un catálogo curado qué puede leer: agenda, clientes, sesiones, escalas, biblioteca — siempre de tu propia cuenta. Desde un agente solo se puede escribir una tarea o una nota privada.
Puede apoyarse en lo que Mnemosyne ya sabe de tu estilo profesional, si tú se lo permites. Sus propias conversaciones se guardan igual que las del resto de IAs de Aletheia.
Empiezas desde una plantilla ya pensada —supervisor de casos, preparador de sesión, redactor de informes, revisor bibliográfico— y la ajustas a tu manera.
Un agente puede trabajar solo, en el momento que tú decidas. El resultado es siempre un borrador —de nota privada o de tarea— o un aviso dentro de tu cuenta: nunca actúa sobre un dato clínico ya existente, y nunca envía nada a nadie fuera de Aletheia.
A una hora fija de tu zona horaria, cada día o cada semana.
En cuanto queda registrada una sesión con su análisis.
En cuanto se agenda una nueva cita en tu consulta.
En cuanto un cliente completa una escala clínica validada.
🔒 Lo que un agente nunca hará
No emite diagnósticos —el lenguaje sostiene siempre tu criterio clínico—, no sale de tu cuenta, no envía correos ni mensajes a nadie fuera de Aletheia, y corre con residencia en la Unión Europea, como el resto de la plataforma. Su única salida es un borrador que apruebas tú.